Quizá sea su ubicación en la confluencia
del valle del Ginel con el valle del Ebro, o el buen hacer
de la naturaleza unido al de nuestros ancestros. El caso
es que Fuentes de Ebro cuenta desde tiempo inmemorial con
un fruto de la tierra al que debe parte de su esencia: la
Cebolla Dulce de Fuentes de Ebro.
Su recolección y elaboración se realiza
de forma artesanal, ya que es un fruto muy delicado y
frágil. El seleccionarlas y confeccionarlas una a una y su particular sabor, hacen de ella una cebolla única.
Gustativamente proporciona una gran
satisfacción, debido fundamentalmente a su suculencia
y escaso picor, que no deja un gusto desagradable en la
boca una vez consumida, hecho que marca la diferencia con el resto de las
variedades de cebolla.
Desde el punto de vista organoleptico
la cebolla debe poseer un sabor suave, escaso picor,
con unas capas interiores muy tiernas y suculentas que
una vez ingeridas no permanezca su retrogusto en la boca.